El alumnado de Grado Básico de Informática y Telecomunicaciones, en colaboración con el Grado Medio de Carpintería y Mueble, ha realizado un reto formativo: diseñar, construir y poner en funcionamiento dos máquinas arcade desde el principio.
El objetivo del proyecto es que el alumnado pueda experimentar todo el proceso de creación, desde la idea inicial y el diseño de la estructura, hasta el montaje de los componentes, la configuración del sistema y las primeras pruebas de funcionamiento.
Proiektuaren helburua da ikasleek sorkuntza-prozesu osoa esperimentatu ahal izatea, egituraren hasierako ideiatik eta diseinutik hasi eta osagaiak muntatzeraino, sistemaren konfiguraziora eta lehenengo funtzionamendu-probetara arte.
Este proyecto combina aprendizajes de diferentes ámbitos. Por una parte, el alumnado de Informática y Telecomunicaciones trabaja la parte tecnológica: cableado, botones, mandos, pantalla, sonido, configuración del sistema y pruebas de uso.
Por otra parte, el alumnado de Carpintería y Mueble participa en el diseño y construcción de la estructura física de la máquina, aplicando conocimientos relacionados con materiales, medidas, ensamblaje, acabados y funcionalidad.
De esta manera, el reto permite desarrollar competencias técnicas, pero también trabajo en equipo, planificación, resolución de problemas y creatividad.
Las máquinas arcade forman parte de la historia de los videojuegos y de la cultura popular desde las décadas de 1970 y 1980, cuando se convirtieron en protagonistas de salones recreativos, bares y espacios de ocio.
Juegos clásicos como los de naves, lucha, plataformas o laberintos marcaron a varias generaciones y ayudaron a acercar la tecnología y el entretenimiento digital a muchas personas.
Recuperar este formato en el aula permite al alumnado conocer una parte importante de la evolución tecnológica, al mismo tiempo que construye un producto real y funcional.
El inicio del proyecto ha sido posible gracias a la colaboración de Custom Cafe Rock, situado en el Paseo de Trengandín, Noja, que donó un kit de arcade para poder realizar las primeras pruebas.
Gracias a esta aportación, el alumnado pudo empezar a dar los primeros pasos, conocer cómo funcionan los componentes, probar conexiones y comprender mejor el sistema antes de avanzar hacia la construcción completa de las dos máquinas.
Esta colaboración supone un impulso importante para un reto que une formación, tecnología, fabricación y aprendizaje práctico.