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Emotivo reconocimiento a la figura de D. Diego Berguices en el último acto del 50 aniversario del Centro Formativo Otxarkoaga

Emotivo reconocimiento a la figura de D. Diego Berguices en el último acto del 50 aniversario del Centro Formativo Otxarkoaga

Comenzó el acto con la bienvenida dada por el director del Centro Formativo Otxarkoaga Javier Laiseca. En su parlamento destacó las actividades realizadas a lo largo del curso y que han tenido en cuenta a todas las personas y entidades que conforman la comunidad educativa. Personas e instituciones que forman la red Centro Formativo Otxarkoaga.

A continuación ha pasado a reflejar la filosofía del Centro Formativo Otxarkoaga heredera de la que comenzó D. Diego Berguices y su equipo: atención personalizada, apuesta por quienes más dificultades tienen, adaptación a las necesidades de cada una de las personas y compromiso con el entorno cercano. Estas líneas maestras necesitan del apoyo de las instituciones porque estas características le convierten en centro atípico.

Esa atipicidad ha hecho del Centro Formativo Otxarkoaga un referente de escuela inclusiva.

A continuación anunció el reto más importante que el Centro tiene en este momento: convertirse en Centro Integrado de Formación Profesional. Para esto también necesitará de la comprensión de las instituciones.

Terminó su intervención reconociendo la importancia que tiene contar con un personal altamente implicado y que se convierte en la garantía de los próximos 50 años.

Acto final 50 aniversario Centro Formativo OtxarkoagaA continuación tuvo lugar el momento de homenaje a D. Diego Berguices mediante una charla en la que tomó parte D. Txomin Bereciartúa uno de aquellos primeros sacerdotes que llegaron a Otxarkoaga. Acompañó a D. Txomin el director actual Javier Laiseca.

En la charla D. Txomin destacó los valores que adornaban a D. Diego “era un hombre de manga comprensiva, no de manga ancha”, junto a esto su capacidad de adelantarse al futuro no solo en el tema de la educación, sino también en la liturgia. Y, además, la capacidad para aglutinar.

Javier Laiseca dio unas pinceladas sobre el legado de D. Diego utilizando el lenguaje que él utilizaba: “cuando alguien entra en el despacho hay que dejar todo lo que estás haciendo, sea lo que sea, y hacer de esa persona lo más importante”. “Si después de explicar una lección, un tema, tus alumnos no lo han entendido, repásalo porque tú tampoco lo tienes claro”. “No hay que vivir en el centro de la alfombra (referido a las relaciones con la administración) sino que hay que moverse en los flecos”. “No siembres pensando en recoger sino en que ya habrá alguien que recoja aunque no seas tú”.

Termino esta parte del acto monseñor Mario Iceta que en una breve alocución resaltó como valores la importancia de la persona, de todas las personas. La labor fundamental que realiza el profesorado para concluir con una lectura del recién terminado Sínodo de la familia en la que destaca la importancia de esta como elemento educador.

A continuación se celebró un lunch temático con los talleres del Centro Formativo Otxarkoaga como protagonistas y un brindis final.